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28 noviembre, 2017

¿Qué densidad de siembra en soja es recomendable?


A medida que la época de siembra se acerca, las consultas que los productores hacen a los técnicos del Departamento Técnico Agronómico de Cotagro aumentan. Una de las más frecuentes es “¿Qué cantidad de semilla de soja siembro?”. Por esa razón, ahondamos en la temática de la densidad de siembra en el rendimiento.

Ahora bien, ¿Qué es la densidad de siembra? Es la cantidad de semilla que sembramos en una superficie determinada. Esto determina la capacidad del cultivo para captar recursos, afectando la captura y utilización de radiación, agua y nutrientes. Afecta también el logro del alcance de coberturas uniformes y elevadas desde etapas tempranas, y especialmente en periodos críticos del cultivo. Además, produce efectos directos (rendimiento) y efectos indirectos (plagas, malezas, enfermedades).

Hay muchas variables que influyen en el rendimiento del cultivo de soja. Estas son (entre otras):

  1. Fecha de siembra
  2. Grupo de madurez
  3. Variedades
  4. Espaciamiento entre surcos
  5. Densidad de siembra

La soja es una especie con alta plasticidad a la densidad de siembra, debido a que tiene buena capacidad de compensación a través del número de ramas y frutos por planta. En el inicio de la difusión del cultivo, en el país se utilizaban densidades altas a los efectos de mejorar la competencia con las malezas, asegurar un número adecuado de plantas (muchas veces por desconocimiento de la calidad de la semilla utilizada) y facilitar la emergencia en suelos que se compactan después de una lluvia.

En concreto, la densidad de plantas óptima es aquella que:

– Permite un buen crecimiento evitando el vuelco (plantas con tallos no muy finos y un sistema radicular bien desarrollado).

– Reduce la incidencia de enfermedades.

– Asegura una adecuada altura de inserción de las vainas inferiores para facilitar la cosecha y evitar pérdidas.

Pero eso no es todo: la efectividad de la densidad de siembra también depende de factores como de la fecha, latitud, condiciones ambientales, características del cultivar y del espaciamiento entre surcos.

Esto es porque, mientras más tardía sea la fecha de siembra, más se recomienda incrementar la densidad. En siembras sobre trigo de la segunda quincena de diciembre se han reportado incrementos de rendimiento con el aumento de la densidad. En fecha de siembra de setiembre y octubre en las que se reduce la altura, también es necesario incrementar la densidad.

Por otra parte, cuando las condiciones ambientales (suelo, clima, malezas) limitan el crecimiento del cultivo, es necesario incrementar la densidad para lograr una mejor cobertura. Los cultivares con más crecimiento, ya sea por su mayor longitud de ciclo, tendencia al vuelco y altura, tienen densidades óptimas menores.

Además, la densidad de plantas debe ajustarse al espaciamiento entre surcos en función del ambiente, la fecha de siembra y las características del cultivar elegido. Existe variabilidad de la densidad óptima para un mismo cultivar, en función de los ambientes considerados y el espaciamiento entre surcos.

Otro dato a tener en cuenta, que es fundamental, es la distribución de las plantas. Plantas con tallos muy finos tienen más vuelco, menos rendimiento, sistema radicular menos desarrollado y mayores problemas sanitarios.

La reducción de la densidad de siembra aumenta en forma lineal el número de ramificaciones y de nudos por planta y determina un acortamiento de los entrenudos (lo que provoca una reducción en la altura y el vuelco), un incremento en los mismos, y un engrosamiento de los tallos. Se recomiendan mayores densidades de siembra a menor longitud de ciclo y para un mismo cultivar a medida que se adelanta o atrasa la fecha con respecto al mes de noviembre.

Para determinar una adecuada densidad de siembra además de los factores ya nombrados, debemos realizar un análisis de calidad de semilla para llegar a nuestro objetivo que son números de pantas logradas por metro cuadrado.

Esto lo tenemos que tener en cuenta a la hora de evaluar la compra de semilla certificada versus semilla propia. Si hacemos un numero rápido, cuando nosotros tenemos una semilla con el 75 a 80 % de germinación tendría que sembrar (dependiendo de fecha de siembra, variedad, etc) entre 22 y 25 semillas por metro en una siembra a 52,5 cm. Con una semilla certificada que me garantice un porcentaje de germinación del 90 al 95% puedo bajar la densidad de siembra a 12 o 15 semillas por metro en una siembra a 52,5 cm. O sea que con nuestra semilla necesitaríamos 82 kg/ha y con semilla certificada necesitamos 50 kg/ha, suponiendo un peso de 1000 semillas de 172 gramos.

 

A mayor población de plantas por hectárea disminuye el área foliar de cada planta. Hoy muchos hablan de bajar densidades, pero no todos los materiales responden a densidades menores a 25 plantas/m2. “En general, las variedades cortas necesitan buenos ambientes y densidades mayores a 30 pl/m2″.

Con densidades muy bajas no podemos llegar a un área foliar optima por lo que el rendimiento se ve afectado. En este ensayo echo en el sur de Santa Fe, vemos que no necesariamente con densidades altas, alcanzamos los mejores rindes

Por todo lo explicado, concluimos que la densidad debe determinarse atendiendo a múltiples factores, un aspecto clave es la planificación adecuada de cada productor y en base a cada ambiente.

Ingeniero Agro. Nicolas E. Apto

M.P.: 3396

Agencia Alejandro Roca

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